Errores de fe

Publicado: 14 enero, 2011 de Míguel en Miguel Ángel Valero
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Con el libro de Albert Montagut, Fe de Errores, no voy a hacer el típico resumen como si fuera un funcionario del Ministerio de la Gobernasión rellenando un informe. Voy a destacar las tres partes del libro que más me han llamado la atención. Pero a modo de prolegómeno, para quien no sepa de qué coño estoy hablando, mencionaré que Fe de Errores es la biografía profesional de Albert Montagut, periodista barcelonés que ha pasado por El País, El Mundo de Catalunya, El Periódico, etc. Ha sido corresponsal en Washington para El País y, previamente, pasó una temporada en Australia aprendiendo inglés, la lengua que abre hasta las puertas del infierno. La entrada tiene que ser de unas 300 palabras, pero posiblemente me pasaré, así que voy a ir al forúnculo.

Lo primero que me llamó la atención de todo lo que recoge Montagut en el relato de sus hazañas es la historia de la madre, el bebé y los dingos. Un suceso similar al de Madeleine pero en las antípodas, y con la intervención de perros del desierto. La tragedia de Lindy Chamberlaine tuvo muchísima acogida en la opinión pública australiana, como en el caso de Madeleine, y es prueba de que la opinión pública mastica con deleite los temas más sórdidos y morbosos. Y aún se preguntarán algunos como puede ser que Tele5 tenga tanto éxito.

Otra página que he marcado en el libro es la que describe lo que es un pool. Me ha parecido, como Internet o los cuchillos de carnicero, una herramienta de doble filo. Un pool se produce cuando muchos periodistas acuden a cubrir un mismo hecho, pero que por falta de espacio, logística o transporte no pueden acceder todos al punto de información, entonces acuerdan quienes accederán a dicho punto para, posteriormente, compartir la información con los que se han quedado fuera. Dos puntos de vista. Primero el de la solidaridad que implica un pool de estos, tan necesaria en esta profesión de hienas. Pero después está el uso del pool como herramienta de censura, véase hace unos meses la tangana de El Aaiún. Cuidado.

Y por último, lo tercero que más me ha llamado la atención en el libro es, en mi opinión, una de las páginas mas sinceras de la biografía: la que habla del tándem políticos-periodistas. Montagut cita a Fernando Pajares cuando describió la sacrosanta Transición española como unos años en los que “los políticos hablaban para los periodistas y los periodistas escribían para los políticos“, y añade que esto a día de hoy continúa vigente. Sin duda.  Durante la Transición, en los suelos de debajo de las mesas de los restaurantes en los que tuvieron lugar los Pactos del Mantel había páginas de El País, extendidas para recoger el orín que los políticos soltaron de angustia y placer. De ahí la frase nos mean y la prensa dice que llueve. Montagut hubiera quedado muy bien si se hubiera limitado a expresar esta retroalimentación aberrante entre políticos y periodistas, pero no. El autor habla, en la misma página, de que es necesaria una ruptura de ese modelo, un cambio. Apela a nosotros, los jóvenes, y nos dice que ese cambio “puede estar en sus manos”, que actuemos en el presente para evitar que el futuro del oficio aún sea más oscuro y huela peor. Pero, sin salirse del párrafo, el señor Montagut se desdice y afirma que “exigirles a ellos, a los jóvenes, que lideren el cambio, por necesario que sea, es otorgarles un nivel de responsabilidad injusto”. Espero no ser el único de la clase al que se le desencajó la mandíbula cuando leyó la página 387. Y es que esto se traduce de la siguiente manera. El periodismo español ha ido degenerando durante 30 años, o siempre se ha mostrado en el mismo estado de degeneración, ambas cosas son malas; la cosa tiene que cambiar y vosotros, ¡oh! jóvenes e ilusionadas larvas de periodista, teneis la llave del cambio. No obstante, dadme esa llave, no os la vayais a meter en un ojo, la vayais a perder o, peor aún, nos la vayais a meter por el culo a nosotros. Lo que, vuelto a traducir, es la ecuación de 2becarios gratis=1redactor cobrando. Si por alguna casualidad de la vida, señor Montagut, busca usted su nombre en Google y la red de redes le conduce hasta este sitio, quiero decirle que, por favor, no nos vacile.

Por lo demás el libro es muy fácil de leer, entretenido y sobre todo didáctico. A pesar de la fe difusa que Montagut tiene en las nuevas generaciones de periodistas, los que pertenecemos a ellas agradecemos que profesionales de su talla compartan sus experiencias en libros de tapa blanda.

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comentarios
  1. albert montagut dice:

    llovido Angel no es que crea que los jóvenes no puedan hacer el cambio, lo haréis, lo que intento decir es que el cambio se tiene y debe de hacer ahora, en l presente. m ha encntado tu comentario del libro. un fuerte abrazo

  2. Míguel Ángel dice:

    Muchas Gracias. Espero que en ADN los becarios estén bien tratados y remunerados

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